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domingo, 16 de agosto de 2015

Después de otro trimestre vuelvo a la vida. Tal cual.


Ayyyy, que os tengo abandonaos!
Perdón, llevo sin vida desde que empezó el trimestre.
El osobuco de mi profesora me intentó hacer la vida imposible todas y cada una de las horas que tuve clase, con lo que no me quedó otra que vivir para estudiar. Pero como dice la canción.
Is done.

Acabo de pasar de nivel y mi chino mejora, en serio. Del palo que se me va la pinza y voy al mercao a hablar con las paisaninas a preguntarles por qué elijen este mango (de fruta claro) y no otro. Además de alucinar las paisaninas yo luego la respuesta no la pillo ni pa atrás, me quedo con que tienen que ser muy rojos. Y ya. Momento barbaridad tras barbaridad, confundo las palabras mogollón, y las caras que me ponen son de chiste, porque ponen cara de póker y yo pienso, ay ay ay...qué habrá sido lo que entendió. Pero toooodos os días intento hablar, poner la tele, poner la oreja, hablar con la portera, con el del taxi, con el de la fruta. Así, la vergüenza en casa que yo aquí no vine a pasar calor.

De este tiempo os puedo contar que el viaje a Camboya fue impresionante. Lo primero por descubrir un país extremadamente pobre, con niños descalzos o medio en bolas jugando en los charcos, y unos restaurantes para los turistas que no te lo crees ni tú, del nivel Maribel (y baratísimos).
Los contrastes.
Por qué tú sí y ellos no.
Una de las cosas más fuertes fue entrar en un colegio en el que se produjo la masacre de Phnom Penh hace nada, acababa de nacer mi hermano, es que me pareció bestial. El sitio es un colegio, y allí mataron a 7 millones de personas. No sólo es gente (hay fotos de todos) que entraba aterrada, es que además les torturaban hasta el extremo, y allí está todo, desde la forma, las fotos de la gente, su historia, donde les metían, al final están hasta los huesos. Es bestial.
Cuando salí no pude volver a mi, necesité un café, necesité un rato, no podía procesar tanta barbarie, os lo prometo.
Me pareció muy bestia descubrir uno de los países más pobres de Asia, no tiene naaaada que ver con Taiwán. Nada. Y desde luego no es precisamente seguro. Sólo salí sola del hotel una vez y 3 personas me mandaron dar la vuelta. Vete, que acaban de atracar a una chica aquí mismo hace 10 minutos.
Claro, lo que tu llevas en el bolso les permite comer medio año.
Qué queréis.

A la vuelta me esperaba el encanto de mi profesora para darme cera el resto de la semana (odia que viajes, odia que te rías, odia que existas XD). Y en este tiempo, mi día fue solamente estudiar, antes ir a correr algunas veces, después me pasé a la piscina, y algún sábado quedaba con Kelly, o con Angelín y Diego para tomarme unas cervezas en Ximen. Que es un barrio que me encanta. Está lleno de zonas comerciales y terrazas con plantas así en plan el Lavaderu en Gijón o La Latina en Madrid.
Estas cervezas me prestaban por la vida.
En estos meses me pasaron muchas cosas, y si en parte no lo escribí en el blog, fue porque no quería contar lo malo. Veréis, por una parte, aquí soy extranjera, y mujer y como en cualquier parte del mundo, alguna gente abusa. Pero de todo lo malo que me pudo pasar saqué algo bueno.
Estás en la Mili Charina, aquí que no te doblegue ni  Ruti, y espabilé un poco.
Las lié muy pardas. Pero no fue mi culpa.
Se me rompió la ducha, y me viene el de la agencia con el celo. "A ver Pedrín que no hace falta tener la edición completa de bricomanía para ver que esto (le mandé la foto) no se arregla con celo."

Y resulta que el desagüe del la lavadora estaba atascado (agujero en el suelo que me salia todo el agua por fuera y se encharcaba la terraza). Pues fui a comprar una especie de cal que venden pa desatascar, ayayayay. Que sube a los dos días un vecino, diciendo que tiene humedad en la pared, que se le está cayendo la pintura y todo porque le pasa el agua desde mi balcón. O_O

Otra guapa fué el otro día. Voy por la calle siguiendo  (Google maps porque había quedado con Angelín y Diego). Tres intentos después, ellos estaban en Pull and Bear, en una terraza que queda al lado del 101. ¿Dónde acaba la menda? en el cuarto piso de un parking a cielo abierto. Como veis me rindo estoicamente a la evidencia de ...no tengo ni pajolera idea de dónde estoy ni cómo acabé aquí (no había bebido).


Me salieron algunos trabajos comerciales y también me puse en serio con las clases de español. Y de esos trabajos comerciales, conocía a gente con la que entablé otros contactos profesionales. Porque lo bueno de esta ciudad es que está super abierta a lo que tú quieras darle y es una de las cosas que más me gustan de Taipei.



En estos meses se fue Raulín, con su sonrisa limpia y su facil hacer "easygoing" que decimos aquí. Pero antes nos encargamos de despedirle tres días. Uno nos juntamos a tocar la guitarra y cenar (yo hice 4 tortillas, y está mal que lo diga yo pero estaban brutales). Él trajo jamón y queso, y la quitarra, y nos echamos unas risas hasta que vinieron los vecinos (no estábamos haciendo ruido, os lo prometo, eran las 20:00).
Para hacer celabración tipo boda gitana, otro día nos fuimos a pasar el día a la playa, Raulín, Jorge el asturiano, mi amiga Kelly y yo, y fue un día que recuerdo especialmente feliz. Con Jorge te paaaartes de risa, estaba
gastándole bromas a Kelly sin parar, y nos pasamos unas horinas en el agua, compramos cerveza y nos juntamos con otros extranjeros que nos llevaron a una fiesta en la playa. Madre del cordero, aquello parecía un videoclip de Rihanna. DJ, cerveza, comida, perros por ahí, todo el mundo bailando en bañador, una fiestaca guapa guapa, y estuvimos un ratín hasta que tuvimos que pillar el último tren.

En este tren Raúl se puso a tocar la armónica, y se nos juntó un grupo de ingleses increíbles. Era una familia grande, de gente joven, con los críos, sacaron la guitarra y la trompeta y el whisky y volvimos cantando con ellos muertos de la risa. Cuando me metí en la cama me sentí super feliz, porque una de las cosas que más echo de menos aquí es el afecto, las sonrisas, la cercanía y los abrazos. Si no fuese por la gente que me queda aquí, Angelín, Kelly, Diego, Jorge, me moriría de tristeza por falta de afecto. Pero ese día esa familia me recordó a la mía y fue como estar en casa un ratín. Fué un día inolvidable.

Igual de inolvidable fue el finde pasado con el Tifón. TERROR. Mirar, se movía el edificio, el ruido del viento era tan bestia, que yo pensaba, es que va a arrancar la ventana!!. Y al vivir en un último piso pues se oían cosas golpear las paredes, ventanas volando. Mirad las fotos, es que unos días después veías a´rboles caidos por todas partes, paredes, muros, todo destrozado.
El tifón, el que la tierra te obligue a esconderte, a meterte en casa para protegerte, me pareció una lección buenísima también, el pensar, mirad mirad, vamos a seguir contaminando, vamos a seguir cargándonos el planeta, ya veréis después las consecuencias. Es que el poder de la Naturaleza es siempre mayor que el nuestro, y seguimos jugando a ser Dios, como si todo lo que vemos lo hubiésemos hecho nosotros y tuviésemos el derecho de destrozarlo. (Vale, momento reflexión).

Esa noche no pude dormir, y de hecho me la pasé hablando con gente de España, que me hacían bromas y todo en plan ah qué guay un ti-fon. Y yo pensando, "pero bueno Charina, tu piensa que papá y mamá están en el Gaucho cenando un pescadín, y tú encerrada aquí comiendo sánwiches de pepino en dos metros cuadraos y temblando pa que no te reviente la ventana y te mueras tan lejos de casa".


Pero pasa.
Mirad, pasó el tifón.
La profe casi casi pasó.
Pasó el semestre.
Pasó la gentuza.
Casi casi pasó el calor insoportable.
me pasó la espalda (me puse muuy malina otra vez sí, pero empecé con acupuntura y medicina china y me va de maravilla).
Y sabéis qué, que después de todo esto, lo que retengo en la cabeza y en la chepa es mucho. Aprendo a ser más humilde, y aprendo a pensar las cosas, aprendo a escuchar y mirar las calles de Taipei y me apunto los sitios para volver. Me  guardo los olores, la comida nueva, el japonés al que sólo quiero comer sola, porque para disfrutar de esa manera comiendo solina, como premio, es una auténtica gozada.
Pensé mucho en estos meses, en porqué hago las cosas de alguna forma y no de otra. Y no me enfadé ni una sola vez. Siempre cambio rápidamente a positivo, lo que tiene que ser bueno.
Ahora vuelvo a tener vacaciones.
Y curiosamente me ha salido un viaje a uno de los paraísos más espectaculares del mundo. Y me invitan, y voy con unas personas maravillosas. Me voy a Filipinas, a Boracay.
Estoy empezando a pensar cositas, planes de futuro, analizar proyectos y a empezar a hacer que el tiempo que tenga lo aproveche y exprima al milímetro, porque el 3 de septiembre vuelvo a encerrarme otros tres meses.
La buena noticia, además de todo esto, es que en diciembre me voy a España un mes.
Necesito casa, necesito a mis sobrinas, y abrazar a mis padres y mi hermanín y dormir con mi abuela y tomar sidra con mis tíos y las Anas y conocer a Lucas Beeeel!! y ir a cenar con mi mejor amiga y bailar salsa en Gijón con el grupo y estrenar la ranchera de Moni y ver a Fueyo y a Chechu y pasar por Mediadvanced y comer empanada y garbanzos y dormir con Duna otra vez.
Pero en el durante estaré bien.
Porque el precio de estar aquí es todo esto que os digo, pero el premio de estar aquí es indescriptible. El balance, la apertura, la comprensión de lo nuevo.
No creo que vuelva tan cambiada, pero un poco sí. Y desde luego la gana de farra y liarla parda no me la quita nadie.
Cuidaros mucho, ya veo que lo hacéis en la FOTOS DE VACACIONES QUE SUBIS A TODAS PARTES... jajaja hubo días que me quería morir. Tol mundo en Ibiza y yo a 40 grados con el moño malhecho y cuatrocientas mil palabras para aprender en la cuevina esta en la que vivo.
Pero bueno, ahora me toca a mí disfrutar un poquitín.
No tengo vídeo de Camboya porque es para una marca que no lo hace público pero sí tengo el último Spot que se publicó aquí.
Espero que os guste, mometo "soy una flipada".

Bueno corazoneeessss... que muchos abrazos y besos.
Sigo aquí, cada vez más integrada, pidiendo limones y señalando el melón.
Cuídense!!!
;)