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miércoles, 4 de febrero de 2015

Bienvenida a Marte

Llevo tres días aquí y creo que ya tengo para escribir un libro.
El viaje fue muy llevadero, fueron 21 horas pero se me pasaron muy rápido porque volé con Emirates y es increíble la calidad del vuelo (tienen películas, mantas, música y comida super buena).

Como si no la armo no estoy contenta en el trasbordo de Dubai me conecté a Internet y desconfiguré el móvil de manera que en Dubai me marcaba la hora de España, y ahora en Taiwán tengo la hora de aquí como si fuese la de Dubai, y la de España como sabe Dios de dónde, vamos que para ver qué hora es allí en España tengo que contar.Así que si voy con prisa o se me va la pinza y escribo a las cinco de la mañana al whatsapp, ustedes perdonen.

Nada más llegar fue la segunda liada. En el aeropuerto hay que pasar un control eteeerno, y como buena rubia, me faltaba un papel que me dejé en el avión (toma) así que tuve que hacer la cola dos veces.Intenté que el del control me dejase saltarme la cola, pero no coló, nunca mejor dicho.

Después, como no hay dos sin tres,  en el taxi del aeropuerto a casa me dio por hablar con el taxista en chino en plan flipada (maaaal). El hombre no sabía inglés y era bastante seriote (no, no sabe inglés todo el mundo, ni de coña); después de darle mi dirección, cometí el error fatal de  preguntarle dónde estaba el 101 (es el edificio más emblemático y alto de Taiwán).
Total el pobre hombre venga a decirme mil cosas en chino (que yo le respondía con una sonrisa de retrasada) hasta que veo que me pasa a una chica al teléfono que me pregunta que si quiero ir a dos destinos o una ruta guiada por la ciudad.
¿Cómor?

No

Sólo quiero ir al sitio que sale en el papel.
(Y me digo por dentro: "Chari, aquí no hables por los codos reina, no te entienden, espabila ya antes de liarla más").

Lección 1.


  • Si hablas en chino y te entienden, te contestarán en chino.
  • Y tú no les entenderás.
  • Nada.
  • Y sonreirás, y llegará un momento incómodo en el que dirás algo en chino que ya no comprenderás ni tú.


Luego en chino sólo voy a decir:

Por favor
Gracias
Uno de esos
Adiós.


Llego al piso, en foto del facebook estaba bastante bien. Cuando lo vi me quería ir.
El portal es muy heavy. Parece de chapa la puerta y es como tipo cochera de las antiguas...pero con 4 rendijas que se supone que son los buzones.
Las escaleras son minis y super altas, así que más vale no subir con la gran moña porque la caída puede ser brutal. Porque ya tropiezas yendo espabilada como para venir contenta.
El casero me pareció bastante faltoso (espero que no lea el blog). Ya de mano no quiso darle la dirección a mi amiga que iba a venir a ayudarme. Y no me explicó nada del piso.
Cuando llegué había unas 9 bolsas de basura en lo que se supone que iba a ser el piano en el que iba a tocar de vez en cuando.
WTF.

Ese día lo puedo resumir como bastante durillo.
La ciudad de la que llegas es gris.
Era casi de noche y en la habitación entraba frío por la ventana, fui a comprar cosas como agua potable, fruta, jabón, toallas...  las sábanas no las encontré así que dormí en el colchón (menos mal que León, el chico que estaba antes, me dejó una manta).

Dormí muy mal y al día siguiente a las 5 de la mañana estaba como una moto. Así que llamé a Calvin y le avisé de que ya estaba aquí.

¿Quién es Calvin?

"Calvin Tú" (el nombre es buenísimo, ya le expliqué el significado en castellano y se muere de risa) es un chico que conocí cuando buscaba el apartamento aquí en Taipei. Él tenía un cuarto libre y empezamos a hablar, aunque yo ya había reservado mi habitación seguimos hablando casi todos los días y fue contándome mil cosas sobre esto.
Calvin no es un taiwanés típico, se mueve con gente occidental y asiática, ha viajado mucho, le encanta leer, el yoga, la meditación y es una persona que ha vivido mucho en muy poco tiempo. Ha estado una temporada en Europa y tiene una mentalidad realmente abierta.
Creo que alguien que me cuida desde algún sitio me lo puso en el camino, porque sin Calvin (igual que sin Lucas no habría venido) me habría pasado estos días de bajón.

Así que llegó Calvin en coche y nos fuimos a desayunar a las cinco y media de la mañana a un sitio típico de aquí super antiguo (OnlyLocals) y de pronto ya sí que me relajé.
En ese momento ya había aterrizado en Taipei.
La señora era para ver, mayor super asiática preparando una sopa y una clase de empanada frita que amasaba el señor y te lo daban en un plato en la única mesa que había.





Lección 2.

  • No preguntes por la comida.
  • Sólo come.
  • No quieras saber.
  • No pienses mucho.
  • Abre un poco la mente y punto.


Estaba muy bueno todo, en serio. Estaba de verdad muy rico.
Y es en esos momentos donde empiezas a ver las cosas nuevas, los sabores, lo olores, los ruidos, sus ritmos.
Su caos.
Su forma de mirar y de interactuar.

Desde ese día no paré quieta, no dejé de visitar sitios y de comer de todo.
Me he enamorado de los templos, son espectaculares.
He visto mucho en tres días. No voy a contaros todo porque para que os hagáis a la idea ayer a las dos de la mañana me estaban esperando mis compañeros de piso para ver si estaba bien y seguía viva (de verdad).
Son super majos.
En serio, es de esa gente que parece que ha vivido mucho para lo joven que es. Sam, es americano nacido aquí, y lleva dos años en el piso, hace que todo parezca gracioso.Y mi compi rusa, al principio cuando le hablaba me dio la impresión de que me miraba como Duna mi gata cuando la pillo haciendo algo malo (con una especie de mezcla entre miedo y desconcierto). Pero hablando con ella es una pasada. (En realidad creo que estos días pensaban que estaba metida en algún tipo de organización relacionada con el tráfico de drogas).

Aquí soy como una cría, no entiendo nada y es todo raro.
Huele mucho a comida.
El jabón, hasta las marcas conocidas, huele distinto.
El Pantene no es nuestro Pantene, y el Johnson`s Baby (mira que fui a lo seguro) huele rarísimo.
La ducha es un grifo modo manguera.
Nunca estás seco, si venís mujeres, no traigas la plancha del pelo, es absurdo.

El tráfico aquí es un super caos, no sé para qué están los semáforos y las scooter son una auténtica plaga y se mueven en todas direcciones, es como si no hubiera normas de circulación.
No hay papeleras, no sé dónde tiran las cosas.
El agua sólo la puedo tomar de botella (no es potable, no te arriesgues).
Fuman muchísimo, por todas partes, el tabaco está tirado de precio.
En estos tres días ya redecoré mi habitación,

Cerré la ventana con cinta aislante.
Hablé con gente.
Me fumé un cigarro (mal, ya, pero hay que adaptarse).
Vi la zona del puerto y el nuevo Taipei (gracias Calvin).
Vi la ciudad de noche, se transforma y se vuelve preciosa, no puedes dejar de mirar la cantidad de luces que aparecen cuando se va el sol.

Ayer fue un día genial en el que estuvimos en los mercados nocturnos. Todo el mundo te ofrece comida y bebida (que tienes que probar), y la gente es encantadora. Venden de todo.

Hoy decidí pasar el día sola, hacer recados por mi cuenta y editar el vídeo (os dejo el enlace al final). Sólo me salió bien lo último porque la parte de comunicarme va regular (me parto).En vez de decir "quiero" digo "tengo", en vez de decir "de nada" digo "no puedes"... y otras cuantas meteduras de pata más.
No me atrevía a entrar en sitios llenos de gente en los que no me entienden.
Llevo una media de ponerme rojo azulado 5 veces al día.

El proceso es el siguiente:

Entro, bien.
Busco algo concreto, miro el precio y calculo el cambio a euros.
Si me dice algo el dependiente sonrío y digo:"Gracias"(en Chino).
A veces sigue hablando, como si algún duendecillo me hiciese entender.
Me dan el cambio.
Bien.

El proceso incómodo es cuando tengo que pedir algo al dependiente o me dice el precio en voz alta.
Mal,
No.
Yo le hablo en inglés, el que no me entiende es él.

Hoy pedí una tarjeta de transportes y me daban una de Hello Kitty.
Vinieron 4 personas.
No me entendió ninguna.
Salí sin la tarjeta de transportes (y sin la de Hello Kitty).

Pasé tres tiendas antes de atreverme a repetir la jugada para pedir la tarjeta otra vez.
Hoy compré unas 7 guarradas de chocolate, es lo que más me une a Occidente (aquí queso no hay, y el vino es impagable).
La del super me metió una lata de fabada de aquí en la bolsa sin querer, debe ser que se imaginaba que era asturiana.
Los cleenex son una comedia.
No encuentro algodón, no existe.

Mañana tengo fiesta.
Y ya tengo  vestido (Qipao), me lo traje de España.
Es un regalo de la madre de mi amiga taiwanesa.
Me ha dicho Nastia (mi compañera de piso) que las chicas bebemos gratis después de las nueve.
Gratis.

Mañana voy a quedar con una de las personas que me ha ayudado en este viaje, que es un super gallego que lleva aquí 8 años y ha sido profesor de mi amiga taiwanesa.
También conoceré a otro chico que lleva todo el tema de fiestas universitarias, fotografía y moda. Y es también muy popular por la ciudad, lo conoce Calvin y también mis compis de piso.
Y tengo más quedadas pendientes.

Ya tengo móvil taiwanés.

Ya me compré noodles para desayunar.

Ya estoy aquí, un poco más.

NOTA AL PIE: Este post está escrito de forma absolutamente caótica, es sólo para que os hagáis a la idea. Y se os mezcle un poco todo (por solidaridad).

En resumen, es como llegar a Marte, pero a la vez también es brutal por lo diferente, por lo nuevo, por lo vulnerable que te hace sentir y a la vez lo grande.
Es altamente recomendable para todos los que queráis experimentar.
Y el idioma, me encanta.
Sólo llevo tres días y en ningún momento me he arrepentido de la decisión, porque si estos días con la parte de choque que han tenido, han sido buenos, imaginaros lo que queda por llegar.

La verdad es que me he quedado alucinada con lo de que se haya caído un avión justo aquí.
No tengo nada que ver, lo prometo.

Os dejo aquí un mini vídeo de los mercados nocturnos de ayer.

https://vimeo.com/118707359